Antes del primer uso, enjuague el aspirador con agua caliente y séquelo bien.
Acueste al niño boca arriba con la cabeza inclinada hacia la derecha.
Apretar con la mano la pera e introducir la boquilla en uno de los orificios nasales al tiempo que se tapa el otro con el dedo.
Disminuir lentamente la presión de la pera para aspirar las mucosidades.
Repetir la operación en el otro lado de la nariz. Remoje un pañuelo de papel o algodón y úselo para limpiar suavemente las fosas nasales del niño.
Después de cada uso, separar la pera y la boquilla, y lavarlos con agua caliente y séquelos.
Se recomienda esterilizar el aspirador nasal una vez por semana sumergiéndolo durante 3-5 minutos en agua hirviendo.
No utilizar agentes de limpieza químicos corrosivos
Permite retirar la mucosidad del bebé. Sistema de doble válvula que evita reflujos.
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